


Y como nuevo apoderado ejercía el maestro José Ortega Cano, sincero, noble y desparramando arte para explicar lo que es el arte. Su tarde de Zaragoza hace unos días emulará a las de sus mayores éxitos vestido de luces. Se levantó del asiento, toreó de salón y se metió al respetable en el bolsillo demostrando que quien tuvo retuvo.
Fue una tarde mágica, de esas que salen pocas para no morir de éxito: Se habló de cruzar la raya, de torear a compás y de aprovechar las oportunidades. Todo eso en una hora que a los asistentes se les convirtió en cinco minutos gracias a la amenidad y a la sinceridad de los toreros. Había mucho público, más que nunca. Y salieron toreando tras haber asistido a una de las tardes más memorables de las que se han llevado a cabo en el aula cultural de la plaza de toros de Zaragoza.Pero tuvo que acabar a la hora convenida.
Para unos pocos la tertulia continuó compartiendo mesa y mantel. Los toreros dijeron que se habían divertido y que habían estado a gusto. Misión cumplida.Suerte a ambos.
Fotos de Vanesa y Lourdes Tamarit y Mª Jesús Montón
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