lunes, 18 de junio de 2012

Fernández Pineda, sobresaliente en Alagón

Ya es sabido que el pasado sábado se celebró un mano a mano en Alagón para conmemorar el centenario de la construcción de su plaza de toros, en la que intervinieron dos matadores nacidos en la localidad como son Paulita y Daniel Cuevas.
Seis toros para dos toreros y, además, estaba previsto desde antes de comenzar el festejo, que se regalaría el sobrero para que lo toreasen entre los dos espadas actuantes o en solitario el que menos suerte hubiese tenido.
Según se dio la tarde ambas soluciones hubieran sido buenas: los dos habían cortado orejas, por lo que se pudieron haber repartido responsabilidades, o las podía haber cogido por separado Daniel Cuevas, pues su triunfo había sido menos contundente que el de su compañero.
Pero sonó el clarín, salió un mozo de 624 kgs y cuatro años de edad y no sabíamos quien sería su matador. Incertidumbre y expectación, que se despejan cuando salta al ruedo el sobresaliente, de nombre Antonio Fernández Pineda.
A este torero yo lo había visto en Ateca en el año 2007 lidiando una corrida de Antonio y Miguel junto a Guillermo Albán, en la que no estuvo mal, y desde entonces hasta ahora su progresión no ha sido la que a él le hubiera gustado. Eso es seguro.
Y llegó Alagón. Desconozco lo que pasó entre bastidores al concluir el festejo pero al final hubo sorpresa, pues no lidió el pavo de Lagunajanda ninguno de los toreros del pueblo sino que lo hizo Pineda, que estuvo más atento que un ciego en un semáforo y en un segundo les robó el pañuelo. ¡Un toro! pensaría el sevillano, ¡y pa mí zolo!. Y ahí estuvo. Sin arredrarse ante el animal que tenía buen son. Con la estética justa, para qué nos vamos a engañar, porque torea poco, pero sobrado de ganas, y a la gente le gustó. Cortó una oreja y se le pidió la segunda, que la Presidencia, con buen criterio, no concedió, aunque a alguno ya le había metido el miedo en el cuerpo. Era el triunfo del no elegido, del modesto entre los modestos. De un hombre que se quiere vestir de luces aunque su única recompensa sea un quite en el sexto, si se aviene su matador. Y ahí estaba, dando la vuelta al ruedo con "su" oreja en la mano, agradeciéndole a Paulita y a Cuevas (y al ayuntamiento de Alagón) su generosidad. Y por la noche otra vez el run-run, la mirada en la luna, los sueños de cuando era novillero y el pensamiento cerca de Sevilla o de Madrid. Siempre lo mismo.
Y esta es la historia de Fernández Pineda en Alagón que vino de sobresaliente y se fue de triunfador, como contarían en los cuentos de ciego por las plazas de nuestra geografía, con un notable en la cartilla tras protagonizar un hecho que tiene muchos interrogantes. A mí, en principio, que matara el toro el sobresaliente no me pareció mal, pues le dio variedad a la tarde y se revivieron épocas pasadas donde en cada festejo saltaba la sorpresa, y toreaba gente que estaba en el tendido incluso, no como ahora que ya se sabe lo que va a pasar. Pero alguien malpensado se preguntará ¿Tanto torean quienes se vestían de luces esa tarde como para ceder el toro al sobresaliente, que además fue bueno? ¿Hubiera regalado el ayuntamiento ese animal si hubiera sabido que no lo iban a torear sus toreros? ¿Se comprometió Fernández Pineda con algo a cambio de torear esa res? o la cosa es mucho más sencilla y como era amiguete le dejaron disfrutar de su profesión Paulita y Cuevas en detalle de buen compañero. Puede ser, pero sea lo que fuese, lo cierto es que el público lo pasó fenomenal y se comentaba a la salida, en los alrededores del hotel Los Ángeles que, por cierto, elabora unos pinchos pa´morirse, que hacía tiempo que no se veía un espectáculo así.
Pues habrá que repetirlo.

4 comentarios:

  1. Pues me alegro de que ocurriera lo del sobresaliente. Fernández Pineda es un buen torero que como tantos no ha llegado hasta donde se esperaba.Yo lo he visto en Sevilla de matador y por los pueblos de Granada cuando empezaba.
    Además, mientras espera sus oportunidades es estudiante de Odontología en la Universidad de Granada.
    Casi nadie le echa cuenta a los sobresalientes, que también tienen su corazón de torero. Es de agradecer que hayas reparado en dar esa información que no viene en los "medios que cobran".
    Saludos.

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  2. Gracias fabad, cada persona tiene una historia humana detrás y yo te agradezco profundamente los datos que aportas, porque te acercan más al torero.
    Un abrazo

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  3. marga sanchez suarez30 de agosto de 2016, 18:07

    yo pienso igual. Antonio fernandez Pineda, Es un magnifico torero.Y además, magnifico, odontólogo. Y eso, no es nada, fácil,Para mi un triunfador, en sus dos profesiones.

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